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Un enemigo formidable

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26.04.2026

Laboratorio de sanidad de analisis de droga. / PILAR CORTES

A mediados de la década de los noventa se hablaba y se escribía mucho sobre las drogodependencias en Canarias. Durante los veinte años previos la situación solo había empeorado. Incluso en la agenda política las drogodependencias se incorporaron a la retórica y a los presupuestos públicos. En 1995 o 1996 se creó la Dirección General de Atención a las Drogodependencias, que fue encargada a Guillermo Guigou, un médico militante del PP y especialistas en toxicomanías, que en general desarrolló un buen trabajo. Lo que terminó articulándose fue una colaboración sistemática a través de programas asistenciales y subvenciones entre las administraciones públicas y unas entidades privadas que básicamente atendían y trataban a loa drogodependientes bajo control facultativo. Hasta entonces se vivió un tiempo espeluznante donde las drogas campaban sin problema ni atención de nadie: muertos con jeringuillas clavadas en el brazo, familias arruinadas económica y emocionalmente,........

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