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El gabinete excéntrico

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31.01.2026

El primer gabinete de Gabriel Boric fue un manifiesto ideológico: símbolos antes que experiencia, gestos antes que competencia técnica. Ministros que habían escrito papers brillantes, pero jamás habían administrado ni siquiera una junta de vecinos. Izkia Siches en Interior fue el epítome: carismática, progresista, pero sin la menor idea de cómo funcionaba y funciona el Estado chileno.

José Antonio Kast acaba de repetir el mismo probable error con disciplina simétrica. Su gabinete—11 mujeres, 14 hombres— imita casi todo lo que criticó: ministros sin experiencia estatal significativa, académicos que jamás negociaron con un sindicato, y Trinidad Steinert en Seguridad como apuesta mediática, exactamente como fue Siches. Exfiscal regional, sin experiencia política, pero con “potencial simbólico”.

Es un gabinete gobernado por la “convicción”, esa manera redentora de ver el mundo que muestra símbolos inesperados —Ximena Lincolao, empresaria tecnológica con doctorado en Washington, destacada por Forbes—, pero que reafirma su impermeabilidad a la crítica: Fernando Barros y Fernando Rabat, abogados que defendieron a Pinochet, en Defensa y en Justicia respectivamente.

Hay algo más inquietante. Este gabinete tiene una buena cantidad de ministros que votaron No, que cantaron a Víctor Jara y no en broma, que vienen de mundos culturales incompatibles con Kast. Esto no significa necesariamente amplitud ideológica—los conversos son los más fanáticos—, pero sí una pluralidad que hace de este gabinete algo radicalmente nuevo: el más puro de la historia (con legionarios de Cristo, gremialistas duros y enemigos del aborto), pero también el más quiltro, el más excéntrico, el más mezclado.

En el extremo izquierdo del escenario el día de la presentación se posicionaron los tres integrantes del verdadero directorio. Hombres grises, sin experiencia política relevante, que representan lo inevitable del poder: Francisco Pérez Mackenna en Relaciones Exteriores, director ejecutivo de Quiñenco. Fernando Barros en Defensa, socio fundador de Barros & Errázuriz, en el directorio de Oxiquim, consejero de la Sofofa. Garantía de que las Fuerzas Armadas no serán molestadas con temas incómodos. De los pocos entrevistados de mi larga carrera de entrevistador que me han hecho sentir incómodo, quizás porque estaba demasiado preocupado de que me sintiera cómodo. Demasiado untoso, demasiado obispal. Y Fernando Rabbat en Justicia, quien defendió a Pinochet en el caso Riggs y representó a Lucía Hiriart, ahora en la cartera que lleva en su nombre aquello que su trayectoria tensiona.

A ellos se suman las jóvenes guardianas del dogma: María Paz Arzola en Educación, ingeniera comercial sin experiencia política, crítica........

© El Dínamo