¿Y si la creatividad no es un don sino una deuda?
Está muy arraigado el mito de que la creatividad es un don de la infancia, que es algo que se tiene o no se tiene, y que la escuela o las pantallas pueden celebrar, pero difícilmente pueden enseñar. A mi parecer, esa idea es cómoda y conveniente considerando que la investigación la desmiente desde hace décadas. Joy Paul Guilford planteó a mediados del siglo pasado que esa capacidad tiene componentes identificables, medibles y que generar respuestas múltiples y originales es el núcleo de la creatividad.
Luego, Ellis Paul Torrance dedicó su carrera a demostrarlo, reafirmando la idea que se trata de una habilidad que puede cultivar cualquier persona. El pensamiento creativo no es un talento reservado para algunos ni una etapa que se supera con la edad. Es una capacidad que se entrena, que se necesita a lo largo de toda la vida, y que depende en buena medida de las oportunidades que la sociedad decide o no ofrecer.
Esa es precisamente la dimensión que la OCDE ha puesto en el centro en los últimos años. En la prueba PISA 2022, por primera vez, se midió el pensamiento creativo a escala global y se evidenció que las condiciones que rodean ese desarrollo importan mucho, porque es muy distinto cuando hay tiempo para explorar, tareas abiertas, espacio para equivocarse y adultos que valoran las respuestas. En Chile tenemos algo sobre lo cual construir, ya que........
