menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Hasta que vino el lobo…

14 0
previous day

Tengo cercanía con muchos venezolanos en nuestro país. Es conmovedora la alegría con que recibieron la captura de Maduro por parte de tropas norteamericanas y más aún esa ilusión generalizada de volver a su patria. Unos a ver a sus familias, otros con el ánimo de ir a contribuir a su reconstrucción. He visto llorar con una emoción contagiosa y me he sentido triste por sus expectativas, semejantes a las del frustrado triunfo el 28 de julio de 2024.

Impresiona también ver por televisión y redes el contraste de las bulliciosas celebraciones en las calles chilenas, con el silencio expectante de los habitantes de Caracas. ¿Un signo de que la esperanza convive con la incertidumbre y el miedo respecto al futuro?

Me alegra también el fin de Maduro como gobernante. Los dictadores terminan pagando, tarde o temprano. Es parte de la justicia terrenal y ello debiese ser ejemplificador para quienes ejercen el poder – ilegítimo o legítimo- cuando mal usan la fuerza........

© El Dínamo