El mito de octubre
Lo que ocurrió hace siete años no fue un malentendido ni una fiesta que se desbordó. Durante semanas, Chile vivió algo inédito para varias generaciones: que lo obvio dejara de serlo. Quemar la red del Metro podía ser un mensaje, una barricada podía ser una opinión, derrumbar edificios una reivindicación e impedirle el paso a un vecino podía ser una forma de justicia. La tragedia de octubre no se mide sólo en incendios y comercios tapiados. Se mide en esa suspensión del sentido común, en el miedo de quienes volvían a casa sin saber si llegarían, en la rapidez con que la palabra dignidad pasó a significar exactamente lo contrario.
Y hubo algo más grave que el desorden. Hubo un propósito. Los golpes del siglo pasado traían uniforme y tanques, y en esta parte del mundo terminaron casi siempre en dictaduras que nadie debiera olvidar. Los de este siglo son más........
