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Un error no forzado

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28.01.2026

La relevancia política del affaire en torno al nombramiento de Trinidad Steinert como ministra de Seguridad no es a mi juicio, institucional ni jurídica, sino comunicacional. Y conviene decirlo con claridad para evitar que una discusión legítima derive en una polémica artificial, mal enfocada y, sobre todo, innecesaria.

Los reparos por una eventual politización de fiscales que pasan a desempeñar cargos políticos en otros poderes del Estado son atendibles pero no aplican en este caso. Como se ha dicho con algo de ironía —pero no sin verdad—, en un sistema democrático los nombramientos de alta responsabilidad recaen inevitablemente en personas políticamente afines. Con ellas se debe conversar porque la telepatía no funciona. ¡Hasta los sacerdotes nombrados capellanes en La Moneda tienen, de algún modo, un color político! Pretender que fiscales o altos funcionarios viven en una burbuja aséptica es........

© El Dínamo