Quiroz / Kairós
Los griegos tenían una palabra para nombrar aquello que el reloj no alcanza a medir. Kairós no era simplemente el tiempo, sino el instante oportuno: la ocasión que se abre por un momento y luego desaparece. La imagen clásica lo representó como un Dios, veloz, difícil de alcanzar, con un mechón en la frente y rapado por detrás. Y es que la oportunidad, advertían los griegos, solo puede ser tomada cuando viene de frente; una vez que pasa, ya se ha perdido. El ministro Quiroz, su impronta y proyecto parecen escritos para emular el juego de palabras: Quiroz / Kairós.
Quiroz tiene algo de esos personajes que no se preocupan de caer bien porque sospechan que hacerlo es una pérdida de tiempo. Esto no es, desde luego, sinónimo necesario de virtud. Pero en momentos en los que el país parece haber confundido prudencia con inmovilidad y diálogo con postergación, la aspereza del ministro adquiere un raro magnetismo. No toca guitarra, pero entiende la escena como pocos: sube al........
