La etiqueta llegó antes
El 22 de septiembre, en Nueva York, el Presidente Kast anunció que Chile se sumaba al Escudo de las Américas, la coordinación contra el crimen organizado que impulsa Estados Unidos. Desde entonces, la decisión no ha dejado de perder apoyo: según la encuesta Criteria publicada el 4 de octubre, entre quienes saben de ella un 31% la respalda y un 47% la rechaza. Y no es por su contenido.
El contenido es popular. Tres días después del anuncio, Cadem preguntó por once medidas del Escudo: un 86% ve bien colaborar para restringir el ingreso de integrantes de organizaciones criminales, y ninguna medida tiene más rechazo que apoyo.
Entonces, ¿por qué la ciudadanía no apoya que Chile se sume al Escudo?
Alguien dirá que faltó explicar. No fue así: el Presidente explicó el mismo día del anuncio y la Cancillería publicó su comunicado. El problema no fue la explicación. Fue que, antes de darla, otros ya le habían puesto una etiqueta al Escudo: “subordinación a Estados Unidos”.
La etiqueta llegó antes que el producto.
El 3 de septiembre, casi tres semanas antes del anuncio, el embajador de Estados Unidos, Brandon........
