Un momento liberal o iliberal
La impronta de los años 90 aún seduce a muchos. Para esa nostalgia, la panacea es recrear alianzas hacia el centro. El consenso racional se armaría en el Parlamento y, después, con la Bolivia corporativa que se deje persuadir. Los desafectos y las pasiones se calmarían con el jarabe de la deliberación del interés general.
El cambio de modelo económico y de la Constitución serían la consecuencia natural del acuerdo. Los rebeldes, marginales en el sistema político resultante. La izquierda nacionalista acabaría confinada a un archipiélago declinante; su principal islote sería tal vez el Chapare. De ahí a la paz perpetua kantiana hay nomás un paso.
Durante su largo principado, Álvaro García Linera insistía en que la revolución democrática cultural debía conducirse entre momentos leninistas y momentos gramscianos.
En 2008-2009 le tocó al leninismo, Hotel las Américas incluido. La oposición cruceña y los prefectos fueron decapitados con métodos propios del “blanquismo en salsa tártara”. Así denominaba el socialista........
