La izquierda y sus padrinos
La izquierda latinoamericana ha demostrado una habilidad extraordinaria para encontrar financiadores, sin importar las contradicciones ideológicas que ello implique. El caso cubano es paradigmático: la isla pasó de ser sostenida por la Unión Soviética, a depender del petróleo venezolano, y hoy sobrevive gracias a las migajas de Rusia y México, recursos que apenas alcanzan para prolongar la miseria de su pueblo. El ejemplo más revelador de este pragmatismo sin escrúpulos es la alianza con Irán. Teherán ha financiado regímenes de izquierda en todo el continente, pese a las abismales diferencias entre el islamismo radical y el ideario progresista. Un régimen que ejecuta homosexuales financiando a quienes hoy se presentan como abanderados del movimiento LGBT. La izquierda, como virus, muta sin pudor ni coherencia. Debilitadas estas fuentes tradicionales, el recurso restante es el crimen organizado. Tampoco es novedad: secuestros, extorsión, narcotráfico y toda clase de "benefactores" oscuros siempre estuvieron en su repertorio. La revolución justifica cualquier padrino.
