La gasolina barata que puede salir demasiado cara
La crisis energética mundial ha entrado en una fase crítica. Lo que ocurre hoy en el Golfo Pérsico no es un conflicto más: es el epicentro de una disrupción histórica en el suministro de petróleo. Y Bolivia, aunque geográficamente distante, está peligrosamente expuesta.
El detonante es claro: el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca del 20% del petróleo mundial. Alrededor de 1.000 barcos han quedado atrapados en la zona, reflejando el nivel de disrupción. El impacto inmediato ha sido un aumento brusco de los precios del petróleo. Pero el verdadero problema no es solo el precio: es la disponibilidad. El mundo enfrenta la mayor interrupción de oferta energética en décadas, comparable a las crisis petroleras de los años 70.
Durante semanas, el sistema global ha resistido gracias a reservas acumuladas. Sin embargo, ese margen se está agotando. Los inventarios están cayendo rápidamente y los analistas coinciden en que el mercado aún no ha absorbido completamente el shock. Lo peor, en otras palabras, aún no ha llegado.
Mientras el mundo enfrenta una escasez creciente, Bolivia mantiene un sistema de precios completamente desconectado de la realidad internacional. La gasolina y el diésel siguen fuertemente subsidiados —entre un 40% y un 50% por debajo de su costo real—, lo que crea una ilusión de........
