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Diálogo y estupidez

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12.06.2026

“Como el perro vuelve sobre su vómito, así el insensato reincide en su necedad” (Proverbios 26,11).

Por un comentario de paso en otro artículo de opinión decidí investigar la ciencia de la estupidez. Si bien todos están investigando la inteligencia artificial, también existe la estupidez natural. De entrada, mis hermanos obispos y otros me aconsejan evitar el uso de esta palabra en Bolivia, porque resulta muy fuerte; tachar a alguien de “estúpido” es un gran insulto. Es bastante insultante en mi tierra natal también. Jesucristo mismo dijo que quien llame “estúpido” a su hermano merece una condena (Mt 5,22).

Sin embargo, la misma Biblia dice: “El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción”. Y también: “¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos!” (Salmo 1,1). Como cristianos, preferimos condenar el pecado y no al pecador; más bien, queremos su conversión. Asimismo, nos damos cuenta de que todos somos pecadores de pensamiento, palabra, obra y omisión, pero santos por el bautismo. Hay esperanza para todos.

Un economista, Carlo María Cipolla, escribió en 1976 un ensayo sobre el tema de la estupidez, formulando cinco leyes. No las voy a explicar aquí, pero resulta instructiva su definición: una persona estúpida es aquella que actúa en perjuicio de los demás y de sí misma.

Él presenta en su esquema otros tres tipos. Una persona inteligente actúa en beneficio propio y de los demás. A quien ni se beneficia ni se perjudica a sí mismo ni a los demás, lo considera........

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