Ahora
24 de abril 2026 - 03:07
La vida no espera. No se detiene a contemplar nuestras dudas ni se adapta a nuestros miedos. Avanza con una precisión silenciosa, ajena a nuestras incertidumbres, como si siguiera una lógica que apenas alcanzamos a comprender: todo lo que somos está sucediendo ahora y no admite repetición.
Vivimos como si fuéramos permanentes, como si siempre hubiera un después donde posponer lo esencial. Pero la existencia no concede prórrogas. Somos aves de paso, alojados en una realidad que no nos pertenece del todo, como viajeros que atraviesan un paisaje que nunca será........
