Que me alimente
Balcón de los Corralones de la Calle Castellar de Sevilla y Candado y pegatina publicitaria en un piso turístico del centro de Sevilla / Reyes Gallegos
En el pasado Festival de cine de Málaga se estrenó el cortometraje Que me alimente, de las directoras Olga Navalón y Bea Hohenleiter. En este cortometraje la ciudad juega como metáfora, haciendo de las obras que la transforman el subtexto del trágico proceso que está viviendo la protagonista. El drama que ella vive se cruza con planos de grúas gigantes, balizas y vallas, como paralelismo entre su cuerpo, al que maltrata, y una ciudad en proceso de cambio. La sensación de angustia que provoca la cinta me traslada a cómo siento las ciudades últimamente. No se trata de transformaciones positivas, como lo serían la rehabilitación o renaturalización de las urbes. Las imágenes del corto y la emoción que me despiertan tienen más que ver con eso tan neoliberal de arañarle al presente un futuro mejor que nunca llega y que además asfixia. Un proceso que disocia a la ciudad del concepto para lo que fue creada: la de unir y relacionar a las personas que la habitan para que puedan hacer cosas juntas.
Si en el cortometraje Que me alimente la protagonista padece la falta de comunicación con su familia, en las ciudades contemporáneas estamos asistiendo a un proceso especulativo que va cada vez más deprisa y de espalda a sus habitantes. En el caso de Sevilla, la periferia sur se ha transformado en un nuevo horizonte de........
