Todo está hecho de alguien
Soñé que conducía mi coche por una carretera que no estaba hecha de asfalto, sino de espaldas humanas y lomos de animales.
Una infraestructura como cualquier otra, una obra pública. Las personas y las bestias se entrelazaban con una precisión admirable, hombro con hombro, lomo con lomo, formando una calzada flexible que cedía unos centímetros bajo el peso de las ruedas. Una realidad blanda, como la de los relojes de Dalí. Avanzaba despacio por miedo a dañar aquellos cuerpos, aunque comprendía al........
