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¿Dónde se decide la mayoría absoluta?

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18.04.2026

Vídeo | Capítulo 8. ¿Dónde se decide la mayoría absoluta? Por Ana Salazar

Imagina que de las 10.402 mesas electorales que se desplegarán en Andalucía el 17 de mayo, 10.400 se comportan como siempre. Participación normal, resultados previsibles, todo dentro de lo esperado.

Y solo dos cambian. Dos mesas en las que, en las últimas elecciones, ganó el Partido Popular. Dos mesas en las que, esta vez, una parte de ese electorado decide no ir a votar.

Nada más. No hablamos de un vuelco masivo. Ni de miles de personas cambiando de opinión. Solo de dos mesas…

Ese escenario podría ser suficiente para que el PP pierda un escaño… o deje de ganar el último que estaba en juego. Porque en unas elecciones, a veces, se decide ahí: en los detalles. 

Esta semana hemos conocido dos sondeos que dibujan una fotografía bastante clara en Andalucía: el Partido Popular se mueve en una horquilla de entre 54 y 57 escaños. La mayoría absoluta está en 55. Es decir, está al alcance… pero no está garantizada.

Y cuando uno afina un poco más la mirada, entiende por qué.

La reacción de Juanma Moreno ha sido rápida: mensaje de movilización. Traducido a lenguaje político sencillo: "Ojo, que esto no está ganado". Puede parecer contradictorio pedir el voto cuando vas por delante, pero en realidad es exactamente lo que toca hacer cuando sabes dónde está el riesgo.

Porque el riesgo no está en los grandes números. Está en los pequeños.

Ahí es donde entran los llamados restos. Seguramente habrás oido decir "estas elecciones se decidirán en los restos" o "todo dependerá de los restos".. como si los restos fuese un señor con bigote con voto de calidad. Nada más lejos de la realidad. 

Los restos son, explicado sin tecnicismos, los votos que terminan decidiendo quién se lleva el último escaño en cada provincia. No hablamos de miles y miles de votos de diferencia, sino muchas veces de márgenes muy estrechos.

Para que te hagas una idea, en las elecciones andaluzas de 2022, el Partido Popular consiguió el último escaño en provincias como Sevilla, Cádiz o Córdoba por unos 1.200 votos. En Málaga, la diferencia fue algo mayor, pero igualmente ajustada: unos 3.800 votos.

Para entenderlo mejor: 1.200 votos es, precisamente, lo que puede concentrarse en apenas un par de mesas electorales. Es decir, que lo que ocurre en una manzana puede acabar decidiendo un escaño. Son escaños, igualmente válidos, pero que se consiguen “por los pelos”. 

Y eso cambia completamente cómo hay que leer una encuesta.

Porque la mayoría de los sondeos que vemos publican estimaciones a nivel autonómico: porcentaje de voto total, estimación global de escaños… pero el reparto real se hace provincia a provincia. Y ahí es donde se juegan los últimos diputados.

Sin datos detallados por provincia, es muy difícil saber cómo se van a comportar esos restos. Podemos tener una idea general de quién va por delante, pero no podemos saber con precisión dónde se decide cada escaño clave.

Por eso, una horquilla como la actual -54 a 57 escaños- no es un matiz menor. Es, literalmente, la diferencia entre gobernar con mayoría absoluta o depender de otros.

Una horquilla como la actual -54 a 57 escaños- no es un matiz menor. Es, literalmente, la diferencia entre gobernar con mayoría absoluta o depender de otros

Una horquilla como la actual -54 a 57 escaños- no es un matiz menor. Es, literalmente, la diferencia entre gobernar con mayoría absoluta o depender de otros

Y aquí entra la segunda lectura política.

El Partido Popular tiene un objetivo claro: revalidar esa mayoría absoluta. Pero para lograrlo no le basta con mantener la ventaja. Necesita asegurar esos últimos escaños, esos que dependen de pequeños márgenes y de que su electorado no se relaje.

Por eso el mensaje de movilización.

En el otro lado, el PSOE juega una partida distinta. Con una distancia cercana a los 20 puntos, su reto no es tanto competir por la victoria inmediata, sino activar a un electorado que en Andalucía, durante años, se ha ido desmovilizando en autonómicas, aunque sí responde en elecciones generales.

Dicho de otra forma: mientras el PP intenta consolidar su ventaja, el PSOE necesita reactivar una ausencia.

Y en ese cruce de estrategias, los restos vuelven a ser decisivos. Porque no hacen falta grandes vuelcos para cambiar el resultado. A veces basta con que unas pocas mesas como las del principio —esas dos que cambian su comportamiento— inclinen la balanza.

No hace falta un vuelco electoral. A veces basta con saber cuales son las poblaciones estratégicas. Porque las elecciones no se deciden solo por cuántos votos tiene cada partido, sino por cómo se reparten esos votos en el territorio.

En Andalucía, un gobierno puede depender de unos pocos miles de votos

En Andalucía, un gobierno puede depender de unos pocos miles de votos

Por eso, cuando veamos titulares que hablan de mayorías claras o ventajas amplias, conviene recordar esta idea: en Andalucía, un gobierno puede depender de unos pocos miles de votos.

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