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Retorciendo palabras: Alaska es facha sin necesidad de escucharla

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06.05.2026

Con el lanzamiento de La verdad o la imaginación, Fangoria mantiene en sus entrevistas el mismo discurso coherente y libre de siempre, aunque ahora sus declaraciones son interpretadas por muchos como herejías incendiarias que justificarían su linchamiento.

Quienes tuvimos la suerte de nacer en los 80 pudimos ver una televisión en la que a los niños no se nos trataba como discapacitados mentales. La bola de cristal, y especialmente Alaska, nos enseñó que la irreverencia podía ser una forma de inteligencia, que la imaginación no estaba reñida con el pensamiento crítico y que la infancia no tenía por qué ser un territorio dócil y tutelado. Quizá por eso Alaska resulta tan incómoda, porque pertenece a una cultura que no pedía permiso para pensar.

Dado que hay mucho militante indocumentado y con una capacidad de comprensión deficitaria que no solo se ha sentido defraudado por Alaska –que no sería un problema– sino que llama a la cancelación definitiva–rompiendo discos y escenificando su virtud–, voy a tratar de explicarme con la paciencia pedagógica que exige la nueva policía del matiz.

Eurovisión y el boicot

Contexto: por primera vez desde su debut en 1961, España no estará presente en Eurovisión como forma de protesta por la decisión de la Unión Europea de Radiodifusión de mantener la participación de Israel. En una entrevista en La SER, Alaska ha declarado que lo lamenta como fan, porque para ella Eurovisión "es un festival de música".

Declaraciones incendiarias: "Yo es que estoy en contra de todos los boicots".

Análisis: ¿Ha dicho que sea una admiradora de Netanyahu? ¿Ha dicho que esté a favor de la muerte de civiles en Gaza? ¿Ha dicho que a ella solo le interesa la música y que no le importe el sufrimiento ajeno? ¿Ha dicho que las acciones tanto colectivas como individuales no puedan ser políticas?

Antes, la cancelación se llamaba represalia. Ahora adopta nuevas formas bajo la legitimidad moral del boicot

No. Ha dicho que el boicot es una forma de exclusión de la que ella no quiere participar, y que no lo entiende aunque esté a favor de los argumentos que lo motivan. De hecho, reconoce que "todo es político, aunque uno no quiera serlo", pero que la censura no va con ella. Con Žižek, podría decirse que el problema no es el posicionamiento moral, sino la protesta convertida en narcisismo ético: una performance de la buena conciencia que no altera las estructuras de poder ni produce efectos materiales.

Reflexión: Antes, la cancelación se........

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