Cómo criar a los varones
Un estímulo clave en esa subespecie que conformamos los licenciados en Bellas Artes es la contemplación de un contenedor rebosante. No importa ni la prisa que uno lleve ni la falta de espacio, y mucho menos las miradas inquisitivas de otros especímenes. La biología manda: hay que rebuscar. Así es como conseguí hace un par de días un ejemplar del libro window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Cómo criar a los varones, firmado por el Dr. James Dobson.
Me llevé también las Fábulas de Esopo, una Biblia y los Proverbios y cantares de Machado, pero el librito con la portada de un perro lamiendo la cara de un niño sonriente acaparó mi atención. Quizá condicionada por esa imagen, leí lo de "criar" en un sentido casi animal. "Consejos prácticos y aliento para aquellos que están formando a la próxima generación de hombres", rezaba. ¡El libro me interpelaba directamente!
Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, las mujeres no han sabido el sexo de sus hijos hasta el nacimiento –cuando en lugar de asignarse sencillamente se observaba–. Así sucedió con mi madre, que no supo el sexo de ninguno de sus tres hijos hasta que nos tuvo en brazos. Pero los tiempos han cambiado. Ahora se puede conocer –y celebrar o lamentar– a las pocas semanas de gestación –cuántas red flags en esas recopilaciones de fiestas gender reveal–. En mi caso, estaba convencida de no tener preferencia –"a su casa viene", que se dice en la Huerta–, pero parece que la tendencia es hacer del sexo algo más decisivo que nunca.
Cuando el ginecólogo me dijo que esperaba una niña, sentí una alegría inmensa que me llevó a preguntarme si, en algún lugar del inconsciente, no habría albergado yo una ligera predilección. Sin embargo, unas semanas más tarde, cuando una ecografía más precisa confirmó –esta vez sin margen de duda– que era un niño, volví a experimentar esa misma alegría, igualmente intensa e indescriptible. Así que, no, no había preferencia.
Hay quien experimenta como algo traumático el conocer el sexo de sus hijos. Henar Álvarez lloró desesperadamente al saber que era un varón
Por eso me cuesta mucho entender que haya personas que experimenten como algo traumático el conocer el sexo de sus hijos........
