Lo que dice un psiquiatra sobre el cachondeo de las bajas (y cuatro historias más)
Charla larga esta semana con un amigo psiquiatra que me llama indignado por el tema de las bajas. Voy a tratar de resumir los puntos principales, aunque seguro que me dejo chicha por el camino. Cosas de la edad que no perdona.
El error de partida es que la gente confunde contrariedad con enfermedad. Si las cosas no salen como quieres, si el entorno no es el que esperabas, si la vida 'te trata mal', pues hombre es lo normal. Y, o eres caracol y te encierras o eres puercoespín y te lanzas, pero no estás malo.
Pero como estamos en una sociedad donde lo que importa es la felicidad, el bienestar, evitar heridas y todo eso que nos hace menos humanos y más vulnerables, pues al psiquiatra de cabeza que, básicamente, lo que te dice es 'majete, life is life, afronta los temas porque si no te vas a meter tú solito en un hoyo aún más hondo'.
Pero claro, es solo una opinión; la fundada, eso sí.
El siguiente escalón es el médico de familia al que bien 'llorao' se le puede sacar una baja de dos semanitas para 'recuperarse'. Pero todo el mundo sabe que encerrarse en la cueva —claro, quien no es un 'aprovechao' de libro, que a ese no le pillas en casa ni 'atao'— no esquiva los problemas o las circunstancias, que van a seguir ahí. Y, por tanto, se inicia el bucle: aumenta la ansiedad cuando se acerca la fecha de enfrentarse a la realidad y, más lloros y lamentos, prórroga al canto. Y, al cabo del año, la incapacidad.
Esto es lo que pasa con los que realmente tienen esa sensación de miedo, angustia o inseguridad. Capítulo aparte merecen los 'jetas' profesionales a los que a uno le cuesta entender cómo no son sus propios compañeros, que sufren sus ausencias, los que les ponen en su sitio. Eso no es solidaridad, es estulticia.
Al final, miles de millones de euros que se van por el desagüe.
No es un problema fácil de resolver. Como todo lo que afecta a la psique, tiene sus aristas.........
