Por qué a Donald Trump lo necesitamos vivo
El magnicidio es la tentación de las inteligencias impacientes y el fracaso rotundo de la civilización. Resulta ocioso preguntarse por su legitimidad cuando la respuesta habita en el territorio de la excepción absoluta: el tiranicidio solo es una categoría moral allí donde el Derecho ha sido sustituido por la carnicería.
Se explica así que el "asalto al Hilton de Washington" no pueda considerarse un acto de liberación, sino un escándalo metafísico que William Shakespeare ya describió en las entrañas de window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Macbeth. El bardo no retrataba la ambición de un general escocés, nos advertía de que asesinar al soberano -o a quien encarna la soberanía popular- desata un desgarro en el tejido de la realidad que ninguna causa noble alcanza a suturar. Una democracia no puede permitirse el lujo de la bala porque el proyectil es la negación misma del sistema.
La política consiste en la administración del tiempo y la palabra; el magnicidio, en cambio, traslada la soberbia del iluminado que decide abreviar la Historia por su cuenta. El asesino que dispara en un salón de Washington no mata a un hombre, sino que anula el voto de setenta millones de ciudadanos. Se erige en un Congreso de una sola persona, un........
