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2+2: el regreso de las matemáticas

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30.06.2026

Hace unos meses escribía en estas páginas que el mercado había empezado a asignar valoraciones a determinadas compañías de tesorería de bitcoin que parecían responder más a la euforia que a la aritmética.

No cuestionaba bitcoin.

Cuestionaba la idea de que un dólar de bitcoin pudiera valer dos, tres o incluso cuatro dólares simplemente por estar dentro de una sociedad cotizada.

La pregunta entonces no era si esa prima desaparecería.

La respuesta, como suele ocurrir en los mercados, llegó mucho más rápido de lo que la mayoría esperaba. Hace apenas unos meses bastaba con añadir la palabra bitcoin a una presentación corporativa para que muchos inversores dejaran de hacer preguntas. Hoy ocurre exactamente lo contrario.

Durante meses, el mercado pareció convencerse de que cualquier empresa capaz de anunciar una estrategia de acumulación de bitcoin merecía automáticamente una valoración muy superior al valor de los activos que poseía. Cada ampliación de capital era celebrada. Cada nueva emisión encontraba compradores. Cada bitcoin adquirido parecía justificar una prima aún mayor.

La lógica parecía impecable. Si una compañía podía emitir acciones con una prima sobre el valor de sus activos y utilizar esos fondos para comprar más bitcoin, la creación de valor parecía infinita.

O al menos eso parecía.

El problema es que los mercados rara vez eliminan las leyes de la gravedad. Simplemente las suspenden temporalmente. Y cuando la gravedad vuelve, suele hacerlo con cierta violencia.

Eso es exactamente lo que hemos visto durante los últimos meses. La combinación de una corrección en bitcoin, unas condiciones de financiación más exigentes y la desaparición del impulso especulativo ha provocado que gran parte de los Digital Asset Treasuries (DATs) hayan pasado de cotizar con primas extraordinarias a hacerlo con descuentos significativos sobre el valor de sus activos.

Pero la verdadera decepción no ha sido bitcoin.

Ha sido descubrir que, para muchas compañías, la estrategia terminaba exactamente donde empezaba: comprar bitcoin y esperar.

Durante la fase de euforia parecía una........

© El Confidencial