UK vive un escándalo político tras otro. Y en España no hay ninguno
El Gobierno de Keir Starmer pasa por una gran crisis. A pesar de disponer de mayoría absoluta, está paralizado y dividido. El primer ministro ha cometido numerosos errores, pero el más importante de ellos, y el que podría acabar derribándole, aquí pasaría prácticamente inadvertido. Metió la pata nombrando a un embajador.
Es cierto que fue una metedura de pata enorme. Peter Mandelson fue uno de los arquitectos de la renovación del laborismo en los años noventa y el artífice de la victoria de Tony Blair. Fue varias veces ministro y adquirió la fama de ser implacable e inmoral. Cuando dejó la política se dedicó a ganar dinero como lobista, representando a empresas y regímenes con mala reputación. Era conocido como el Príncipe de las Tinieblas. Todo lo cual hizo pensar a Starmer que era el embajador en Washington ideal. ¿Quién podría conectar con Donald Trump mejor que él?
Lo que Starmer no calculó bien fue el impacto político de la amistad de Mandelson con Jeffrey Epstein, el gran depredador sexual. Mandelson mantuvo su relación con él incluso después de que fuera condenado, le pasó información privilegiada del Gobierno mientras era ministro y recibió dinero de él. Según Starmer, Mandelson le ocultó todo eso y le dijo que solo habían sido amigos........
