¿Estás enfadado? Es porque ves todo el rato cómo viven los ricos
Mis abuelos eran gente trabajadora que vio pocos ricos en su vida. Los de ficción que aparecían en series como Dallas o Dinastía. Los reales que posaban semanalmente para Hola o salían en las páginas de sociedad del periódico. Quizá el dueño de la fábrica textil en la que trabajaba mi abuela tuviera un Mercedes y se cruzaran con él alguna vez. Verían anuncios que mostraban el estilo de vida de gente rica, como ese en el que Isabel Preysler fingía ser la anfitriona de una fiesta en la que se servían bombones. Probablemente, cuando fueran a Barcelona, pasaran ante el Palace o las joyerías del Paseo de Gracia. A eso debió reducirse su contacto con los ricos.
La experiencia contemporánea es completamente distinta. De hecho, se basa en la exposición constante de los ricos. Hoy, una persona normal ve incesantemente qué consumen y de qué presumen. No porque sea fácil verlo. Sin porque es difícil no verlo. El yate de Cristiano Ronaldo. Las vacaciones de Dua Lipa. El jet privado de Kylie Jenner. La boda de Jeff Bezos. La colección de Rolls-Royce de Beyoncé y Jay-Z. La moto de agua de Mbappé. El anillo de pedida de Taylor Swift. Todo eso, y cientos de miles de réplicas de influencers y........
