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UCD 1977: el partido que impulsó la democracia en España

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24.07.2026

Hay momentos en la historia de un país que, por su intensidad y trascendencia, parecen condensar en unos pocos días acontecimientos que normalmente habrían necesitado años para hacerse realidad. La creación de la Unión de Centro Democrático, en la primavera de 1977, fue uno de esos momentos excepcionales. En apenas unas semanas nació un gran partido nacional, capaz de presentarse en toda España, ganar las primeras elecciones democráticas del 15 de junio y convertirse en el principal protagonista de la Transición hacia la democracia.

Han transcurrido casi cincuenta años desde entonces y sigo pensando que no se ha valorado suficientemente cómo fue posible aquella extraordinaria operación política. La historia ha reconocido, con toda justicia, el liderazgo de Adolfo Suárez, decisivo para impulsar el cambio democrático. Pero, a mi juicio, todavía quedan aspectos esenciales que merecen una mayor atención: el inmenso esfuerzo de integración política realizado por dirigentes de procedencias muy distintas, la formidable organización que permitió construir un partido nacional en un tiempo récord y la decisiva contribución de Televisión Española y Radio Nacional de España para dar a conocer aquel proyecto a millones de ciudadanos.

La UCD no nació como un partido convencional. Fue el resultado de una voluntad compartida de anteponer el interés de España a cualquier diferencia ideológica o partidista. Bajo el liderazgo de Adolfo Suárez se reunieron hombres y mujeres convencidos de que la consolidación de la democracia exigía la existencia de un gran partido de centro, capaz de ofrecer estabilidad, diálogo y una alternativa moderada en un momento especialmente delicado de nuestra historia.

En torno a ese proyecto se integraron las principales familias políticas del centro democrático español: las corrientes socialdemócratas, democristianas, liberales y populares, junto a numerosos independientes de reconocido prestigio. En la mayor parte de los países europeos, aquellas corrientes constituían partidos diferentes; en España aceptaron convivir en una misma organización porque comprendieron que la prioridad no era defender intereses particulares, sino asegurar el éxito de la Transición.

Aquella capacidad de integración constituye, probablemente, uno de los mayores logros políticos de la España contemporánea. No era sencillo armonizar sensibilidades diversas, repartir responsabilidades, elaborar candidaturas y mantener el equilibrio entre personas con trayectorias políticas distintas. Sin embargo, predominó un espíritu de generosidad que hoy conviene recordar. Todos éramos conscientes de que el verdadero protagonista debía ser España.

Cómo se construyó la UCD

La creación de la Unión de Centro Democrático no fue fruto de la improvisación, aunque el tiempo disponible fuera extraordinariamente reducido. Detrás de aquellas siglas hubo un reducido grupo de personas que trabajó con intensidad, discreción........

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