La innovación en la gestión de activos y la banca privada
Autores como Peter Drucker consideran que la innovación no es cuestión de suerte o genialidad, sino un proceso deliberado que cualquier organización puede aplicar para crecer y mantenerse relevante.
Durante años, la gestión de activos y la banca privada han basado su estrategia en la marca, el producto y la relación personal con el cliente. Ese modelo no ha desaparecido, pero ya no basta. La verdadera transformación del sector no consiste en lanzar otro fondo temático, digitalizar un formulario o incorporar inteligencia artificial a un proceso aislado. La innovación relevante es mucho más profunda y está cambiando quién captura el valor, quién controla la relación con el cliente y qué entidades serán capaces de competir en un mercado cada vez más complejo.
Un crecimiento (y una advertencia)
La industria llega a este punto con una aparente fortaleza. Los activos bajo gestión globales alcanzaron los 147 billones de dólares en 2025, con un crecimiento del 11% interanual, según datos de mercado. Pero bajo esa cifra se esconde una advertencia: un porcentaje muy elevado del crecimiento de ingresos en 2025 vino impulsado por el efecto mercado, no necesariamente por una mayor capacidad de las gestoras para captar flujos netos o generar nuevo valor diferencial.
La oportunidad es grande, pero la próxima fase de crecimiento dependerá más de la capacidad de reinventar el modelo operativo, comercial y tecnológico.
La primera gran transformación es que muchos productos financieros han dejado de diferenciarse de forma clara y empiezan a competir cada vez más por precio, eficiencia y facilidad de acceso. La gestión pasiva, los ETF, la presión sobre comisiones y la facilidad de comparación han erosionado parte del valor tradicional de la gestión activa.
En este contexto, el verdadero campo de batalla se desplaza hacia la distribución, la arquitectura de soluciones y la experiencia de cliente. Ya no es tanto........
