Del laboratorio a la industria: dónde está exactamente el retraso tecnológico europeo
El término Deep Tech hace referencia a aquellas tecnologías basadas en descubrimientos científicos o avances de ingeniería de frontera que requieren una elevada inversión en I D, largos periodos de desarrollo, infraestructuras especializadas y capital paciente antes de llegar al mercado. No se trata simplemente de aplicar tecnología existente para crear un nuevo producto o servicio, en el Deep Tech la propia tecnología constituye una parte esencial de la innovación y de la barrera de entrada.
El gran problema del Deep Tech europeo no es la falta de talento, ni de investigación. Es conseguir que una buena idea salga del laboratorio, encuentre capital paciente y termine convertida en una fábrica, un producto o una empresa global. Sufrimos la paradoja de que sabemos investigar sobre aquello que puede cambiar el mundo, pero no siempre sabemos convertir esa investigación en compañías capaces de hacerlo.
A diferencia de la innovación digital de las últimas décadas, el Deep Tech no toma una tecnología existente y construye sobre ella un nuevo modelo de negocio, sino que se sustenta en ciencia base o ingeniería avanzada y trata de convertirla en algo que todavía no existe. Es una innovación mucho más lenta, cara e incierta. Desde su descubrimiento hasta plasmarlo en un producto comercial pueden transcurrir años, incluso décadas.
Se puede lanzar un servicio y una aplicación de forma relativamente fácil, medir sus resultados, modificar funcionalidades y, si falla, volver a intentarlo en cuestión de semanas. Pero las tecnologías a las que nos referimos no se rigen por las mismas reglas. Necesitan laboratorios, ensayos, prototipos, certificaciones, propiedad intelectual, capacidad industrial y, sobre todo, capital........
