Más se perdió en Ceuta
Amanece en Ceuta. El cadáver de otro náufrago sale a la superficie, hinchado. Una médico de guardia mete moneda en la máquina del café, otro más, al borde de la fatiga extrema. Una niña marroquí despierta bajo un toldo, ha dormido sobre una alfombra, los colchones siguen sin llegar. Un comerciante termina de contratar seguridad privada, sale caro, pero se dice que "hombre precavido vale por dos". Una madre tiende la ropa mientras se acerca el helicóptero con el ministro al que le tocará venir hoy. El discurso de normalidad en una ciudad que se siente asustada, se sabe abandonada y teme la llegada de lo peor.
Nunca ha sido la ciudad más española que ahora. Igual que Adamuz, la Comunidad Valenciana durante la dana, Canarias cuando el volcán, el resto de territorios bajo el fuego y todos juntos mientras el apagón. El Estado no llega, el Gobierno elude sus obligaciones y se prepara para distraer su responsabilidad mientras la crisis de turno sigue generando sufrimiento.
En el barrio de El Príncipe, los voluntarios tratan de juntar algo para que puedan desayunar los menores. Las cámaras no han llegado todavía, el reportero no ha despertado. Luego tratará a los vecinos como si fueran héroes, ejemplo de solidaridad y de lo buena gente que, en el fondo, somos todos. Un tipo parecido a Camus pensará que la democracia nació para que no hubiese........
