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El sanchismo como negocio

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18.02.2026

Empiezo a pensar que me quedé corto. Durante años, he sostenido que el sanchismo no podía ser calificado en términos ideológicos porque no pasaba de ser una forma de ejercer el poder, esencialmente violento y cesarista, cismático y adversario de la lógica democrática. Ahora, según van acumulándose las informaciones, comienzo a preguntarme si no pequé de optimista.

Comienzo a acostumbrarme a la sospecha de que el sanchismo podría pasar a la historia no como un producto político, sino como un negocio sistemáticamente corrupto, formado por distintas redes clientelares y acostumbrado a abusar de los puestos públicos. Visto así, se entendería de una manera más cruda y quizá más clara la resistencia a llamar a urnas cuando se carece de mayoría parlamentaria, respaldo social y cualquier atisbo de autoridad moral.

Es posible que haya demasiados intereses en juego y demasiados interesados en impedir que la verdad se haga pública y que la Justicia haga justicia. No sería la primera vez. España no es el primer país del mundo que sufre la llegada al poder de un líder populista. Todas las naciones que recorrieron este camino terminaron encontrándose con una democracia degradada, una convivencia envenenada y un sistema inoperante, sobre todo, para quienes más necesitan que las cosas funcionen. Y en todos los casos, sin excepción, cabalgó la corrupción a lomos de la impunidad. Los amiguitos del alma.

La experiencia ajena ya no nos sirve para evitar nuestra actual y grave adversidad,........

© El Confidencial