¿Por qué se ha convertido Vivas en un héroe nacional?
Hasta el momento, mi generación sólo ha producido dirigentes obsesionados con una tarea menor: la autoimagen. No representar, no unir, no resolver y no explicar. Nada más que luchar por el relato, ofreciendo una imagen artificialmente natural. Quedarse en la frase para redes sociales, distribuir las culpas tan rápido como se pueda y dejar que el problema de mañana tape el de ayer.
Alrededor de estos líderes actuales, pululan los expertos en pompas de jabón. Unos tipos que hacen negocio no transformando la realidad, sino edulcorándola o dividiéndonos. Sucede, sin embargo, que los pitotes llegan y que, cuando son serios, no se pueden afrontar como si fueran una polémica más. Ceuta, por ejemplo.
Una crisis que pone patas arriba a toda una capital, después de que fuese violada la integridad nacional. Unas semanas que llenan de miedo las casas y que imponen los mismos interrogantes a todos los representantes políticos. ¿Dónde estaba usted? ¿Dónde está?
Vivas estaba donde había que estar, haciendo lo que debía hacer y sigue haciendo exactamente lo mismo. Estaba y está en las advertencias, en las llamadas, en las reuniones, poniendo al Estado entero ante la gravedad de los hechos. Y, además, haciéndose cargo del estado anímico de su comunidad.
Como en el resto de crisis, siempre surge la cuestión de las competencias, un buen recurso para escurrir el marrón, dejar que otro cargue con el mochuelo y buscar luego la forma de sacar tajada electoral. Vivas comprendió muy pronto que las competencias delimitan el poder, pero no delimitan el deber.........
