La reforma del sistema Europeo de Derechos de Emisión
La crisis de Ormuz y el consiguiente encarecimiento de la energía deben hacernos recordar que la industria europea está, además, sujeta a la obligación de pagar por sus emisiones de CO₂. Encarecemos a nuestra industria una energía ya cara de por sí. El sistema europeo de derechos de emisión, también conocido como European Trading System (ETS) se creó en 2005 con el objetivo de encarecer una energía barata -en términos relativos- para promover la reducción de su consumo y su eventual sustitución. Sólo afectaba a instalaciones industriales de un cierto tamaño. Cada instalación tenía asignado un techo de emisiones y recibía, gratis, los derechos de emisión correspondientes. Si emitía por encima de los derechos otorgados, debía acudir al mercado a comprar los derechos que le faltaban. Si emitía menos y le sobraban, podía venderlos y obtener los ingresos correspondientes.
A partir de 2008, las entregas gratuitas se fueron reduciendo y se generalizó la necesidad de las empresas de acudir al mercado a comprar los derechos que les faltaban. Estas compras se podían efectuar de forma bilateral o a través de subastas organizadas. Se esperaba que el incremento de demanda subiera el precio de los derechos. La crisis financiera de aquellos años produjo el efecto contrario. Se redujo la actividad industrial y con ella las emisiones. El precio de los derechos se derrumbó. El sistema tuvo que reformarse: Las asignaciones a cada instalación se redujeron un 1,74% anual. El reparto de asignaciones gratuitas pasó a efectuarse en función de la eficiencia energética de las distintas instalaciones. Si tu instalación emite más que la media de las de tu sector, recibes menos emisiones gratuitas. Se retrasaron subastas y se creó una reserva de estabilidad del mercado a la que iban a parar los derechos no subastados y una parte del exceso de oferta........
