Del 'lawfare' al 'judgefare': el precio de equivocarse al hablar
Si hay algo que sustenta la administración de justicia, son las formas. Los juicios tienen una liturgia en la que los intervinientes van vestidos de una forma única y especial, los turnos de palabra están predeterminados en los textos legales, el comienzo y el fin son comunes y la manera en la que abogados, jueces y fiscales se dirigen unos a otros está llena de alocuciones y aforismos. Las formas son tan importantes porque envuelven un acto esencial, el de la administración de justicia.
En La Crisis de la Autoridad (Arpa, 2023) expuse cómo durante la pandemia, cuando se exoneró a abogados y procuradores de acudir con toga a los juicios para evitar el supuesto contagio del coronavirus, las formas en las salas de vistas se relajaron. Los ropajes negros con escudo funcionan como una barrera psicológica de contención, recordándonos constantemente que estamos en juicio y su ausencia parecía ser interpretada por el subconsciente en sentido contrario, permitiéndose un tratamiento más coloquial e, incluso, más agresivo. Bastó la vuelta a las togas para que los ánimos volvieran a templarse y las aguas volvieran a su cauce.
Resulta, por tanto, sorprendente que alguien que está habituado a la contención y a los formalismos se relaje en su exposición pública ante desconocidos, por muy abogados que sean, hasta el punto de afirmar que las mujeres acuden a los juzgados de violencia sobre la mujer "a la caza de la orden [de protección]", que intentan "forzar una vía, si yo voy a tardar 24 horas en obtener una orden de protección, ¿por qué voy a esperar meses?", que "la mujer es una enemiga acérrima de la custodia compartida" y que algunas madres realizan un "lavado de coco" a los hijos contra el padre.
Cuando un juez se equivoca en las palabras, el error se convierte en munición perfecta en una guerra que no va de feminismo ni de técnica procesal, sino de someter al Poder Judicial.
En la campaña por las elecciones presidenciales de 2016, la candidata demócrata Hillary Clinton dijo, refiriéndose al apoyo social de su rival Donald Trump, que "puedes meter a los partidarios de Trump en dos cestas" y que "la mitad" de ellos eran lo que ella llamaba "deplorables": racistas,........
