El problema no es Teherán, sino Mérida
Sánchez ha cogido carta buena y la M-30 ha entrado en pánico. Se extiende la sensación de que el presidente lo puede hacer de nuevo. A pesar de que no gobierna por la falta de apoyos parlamentarios. A pesar de que su partido no hace más que perder poder territorial y de que ya no es un partido, sino un club de fans. A pesar de la corrupción.
Del mismo modo, el PP se arriesga a que se le vuelva a escapar de las manos igual que en 2023 y con independencia de esas encuestas que dicen que con Vox suman más de 200 diputados e incluso hasta el infinito y más allá.
Gracias @sanchezcastejon. One of the few leaders defending international rules and leading with clarity, courage, empathy and solidarity. https://t.co/M2FA9lOQke— Mariana Mazzucato (@MazzucatoM) March 1, 2026
Gracias @sanchezcastejon. One of the few leaders defending international rules and leading with clarity, courage, empathy and solidarity. https://t.co/M2FA9lOQke
La carta buena de Sánchez no es otra que la de Irán y el ‘No a la guerra’, ese eslogan vintage que la izquierda española desempolva cada vez que oye la palabra misil. Nació en 2003, cuando millones de personas salieron a la calle contra la invasión de Irak mientras Zapatero aprendía a conjugar el verbo gobernar prometiendo retirar las tropas españolas.
En Moncloa creen que esta vez también funcionará. Piensan que el presidente español, en un mundo huérfano de líderes, puede convertirse en el icono pop del progresismo mundial, tal y como sugieren Mariana Mazzucato, el hijo de Soros o los sesudos analistas del Financial Times, y que, mutatis mutandis, aglutinará a la izquierda en torno a su persona.
También creyeron que la bandera de Gaza le beneficiaría, pero no ha sido así. Desde entonces, el PSOE no ha hecho más que perder elecciones
Se trataría, en definitiva, de indicar a esos españoles cortos de miras cuál es la urna correcta de la historia. La urna donde hay que depositar la papeleta para que continúe la misión casi mística con la que el destino ha bendecido a nuestro amado líder.
La realidad, en cambio, es muy distinta a como nos la intenta vender el laboratorio monclovita. También........
