El coste geopolítico de la retórica sanchista: por qué Navantia pincha en Europa
Las empresas españolas de defensa que están probando suerte allende nuestras fronteras se están dando de bruces con la cruda realidad. Allá donde van, recogen los frutos de una política exterior dogmática que, lejos de atender al interés del país, atiende al de una sola persona: the one. Según se van presentando a concursos internacionales, comprueban impotentes que no ganan, que lo intentan en otro país y vuelven a perder, o directamente las dejan en la puerta, como si alguien les hubiera lanzado un sortilegio geopolítico. "No nos comemos ni un rosco", rezongan en el sector. El ejemplo de Navantia resulta paradigmático.
Navantia es una empresa 100% pública y constituye uno de los grandes pilares industriales de la defensa española. En este mercado, los contratos no se ganan solo con una buena ingeniería, un buen astillero y presentación en PowerPoint. Se ganan también con Estado, diplomacia e influencia.
A mediados de mayo, la compañía española sufrió un serio varapalo al conocerse que Suecia había seleccionado a la francesa Naval Group, y no a Navantia, para la construcción de cuatro nuevas fragatas. El contrato, valorado en unos 4.000 millones de euros, representaba la mayor inversión militar sueca desde la década de 1980 y tenía una evidente dimensión estratégica tras la reciente entrada de este país en la OTAN.
En el Báltico, donde Rusia mantiene bases navales, los países de la Alianza Atlántica buscan buques capaces de vigilar, escoltar y proteger rutas marítimas con sistemas de defensa aérea de mayor alcance. No hablamos de barquitos para desfilar el día de la fiesta nacional, sino de piezas centrales en el nuevo tablero defensivo europeo. Para Navantia, esta mala noticia ha cortado sus aspiraciones de crecimiento en el norte de Europa.
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Habrá muchas explicaciones, algunas de ellas muy técnicas, de por qué la española ha salido como gran perdedora de este proceso. Pero hay dos que pesan más que el resto.
La primera es que en los grandes concursos internacionales de defensa no basta con ser bueno. Ni siquiera basta con ser mejor. En este mercado, la excelencia técnica es condición necesaria, pero no suficiente. Las grandes plataformas —fragatas, submarinos, aviones, satélites, sistemas de mando y control— requieren una enorme capacidad de........
