¿Fiesta Nacional? Este 12-O no hay nada que celebrar
Cuando desfilen los Regulares y la Legión por la Castellana este 12 de octubre, estarán desfilando decenas de cruces laureadas de San Fernando, 20.000 muertos, 50.000 heridos. Una historia escrita con sangre, sacrificio y un sentido del deber que parece haber perdido buena parte de su significado en la España contemporánea.
Los Regulares nacieron en Melilla, con tropas fundamentalmente indígenas mandadas por oficiales españoles, para combatir en las campañas de Marruecos. La Legión fue fundada en 1920 como Tercio de Extranjeros, concebida como una fuerza de voluntarios españoles y foráneos. Ceuta fue su cuna. Ambas unidades, con una historia también atravesada por los episodios más dolorosos y contradictorios de nuestro pasado, representan una tradición de servicio, disciplina y valor que ha sobrevivido a monarquías, repúblicas, dictaduras y democracias, a los cambios de régimen y a los caprichos de los gobernantes.
Imagínense ahora la humillación de estas unidades de élite cuando, después de jurar defender España incluso con su vida, fueron enviadas a proteger la frontera de Ceuta con un simple palo, sin armamento operativo y con la indicación expresa de llamar al 112 si eran atacadas. En lugar de aplicar reglas de enfrentamiento ni protocolos militares de contención o autoprotección, se dio la consigna expresa de que, en caso de complicación, debían llamar al teléfono de emergencias.
Hombres adiestrados para responder a situaciones extremas, pertenecientes a unidades con algunas de las páginas más heroicas de nuestra historia militar, reducidos a la condición de espectadores de una emergencia nacional. Del fusil al palo.
Cuando un soldado se pone el uniforme, la disciplina obliga, el deber manda y se obedece a la voz de ¡Ar! Pero cuando regresa a casa, se quita las botas y guarda el uniforme en el armario, tiene el mismo derecho que cualquier español a preguntarse qué clase de país está defendiendo y quién está dispuesto a defenderlo a él.
La soberanía, como la autoridad, no basta con proclamarla mediante comunicados y propaganda. Hay que ejercerla
La reciente crisis de Ceuta, parcialmente sepultada bajo la repentina fiebre inmobiliaria de los partidos de izquierda y los sindicatos después de ocho años de Gobierno socialista, ha dejado al descubierto algo más profundo que una incapacidad para gestionar una emergencia migratoria. Ha revelado las costuras de un Estado que parece haber perdido la noción de sus propios intereses estratégicos.
Un país al que su vecino puede poner contra las cuerdas, que ve comprometida la seguridad de una de sus ciudades y que descubre, demasiado tarde, que la soberanía, como la autoridad, no basta con proclamarla mediante comunicados y propaganda. Hay que ejercerla.
El 12 de octubre celebramos mucho más que el descubrimiento de América. Conmemoramos el comienzo de una extraordinaria expansión cultural y........
