Ya le gustaría a Meloni
La grave crisis de Ceuta es el resultado de una concatenación de errores garrafales —en el mejor de los casos— de la que nadie sale indemne, ni en el país vecino ni en el nuestro. Que el Gobierno no haya sentido la necesidad de dar explicaciones detalladas, ni sobre la desprotección sufrida por los habitantes de Ceuta ni sobre el centenar de muertos, evidencia hasta qué punto se han deteriorado los mecanismos de rendición de cuentas. Pero la crisis también ha puesto al descubierto un problema más profundo y estructural: nuestra incapacidad para aprovechar las oportunidades por el exceso de emocionalidad e inmovilismo de nuestros partidos políticos.
Si ya era difícil tener un debate sosegado sobre los pros y contras de la inmigración, hacerlo ahora se ha tornado imposible. Con una gran parte de la población muy proclive a echar la culpa 'al otro' de casi todos sus males (signo evidente de que España no va 'como un cohete'), la combinación entre la incompetencia de la izquierda y la histeria de la derecha es corrosiva. El PSOE provoca más que gobierna y el PP y Vox calientan sin ofrecer alternativa, así que va a costar calmar los ánimos. Pero las políticas y estrategias nacionales........
