El arte de delegar mal cuando eres jefe (o Pedro Sánchez)
Ante la duda, a veces recurro a Kahneman. Y la crisis de Ceuta ha hecho aflorar muchas dudas.
"No se puede culpar a nadie por no predecir de forma precisa un mundo impredecible", escribió el fallecido Nobel de Economía. Y con la información disponible el 29 de julio por la mañana, avisos del CNI incluidos, cancelar el inicio de las vacaciones del presidente del Gobierno habría sido excesivo.
Pero la entrada de más de 70.000 personas a la ciudad autónoma el 30 y 31 de julio muestra que estamos ante mucho más que un error de predicción. Lo que falló fue el sistema que el presidente del Gobierno ha puesto a su disposición para hacer su trabajo. Y falló en múltiples planos. Tomemos un símil corporativo para ilustrar la cuestión.
¿Tiene derecho a irse de vacaciones —y en qué condiciones— un alto directivo, como un presidente ejecutivo o un consejero delegado? ¿Qué sistemas ha activado esa organización para cuando la cúpula directiva está ausente? Y una última: ¿En la gestión de una crisis, qué tareas son delegables y cuáles no?
Sobre la primera pregunta, encontraremos cierto consenso en que todo el mundo tiene derecho a vacaciones, si bien una persona con grandes responsabilidades, de la que depende la supervivencia de una empresa y el modus vivendi de sus trabajadores, siempre debería dejar abierto un canal de comunicación para emergencias. Con más motivo si lo llevamos a responsabilidades políticas como las de un presidente del Gobierno, cuyas decisiones pueden tener consecuencias........
