De la Almudena a los barrios más castizos: los rincones que al Papa le encantaría conocer
Si bien en el artículo anterior en el que hablábamos del Madrid de Baroja, donde caminábamos por un Madrid frío, sórdido y dickensiano, en este caso os proponemos justo lo contrario. Si su santidad recorriese la capital de la mano de un arquitecto madrileño, le enseñaría lugares que casi nadie conoce y que terminarían por revelar otra ciudad: una mucho más silenciosa, íntima y sorprendente. Así, la sonada ruta turística "Madrid sacro", creada con motivo de la visita del papa y compuesta por catorce iglesias, se quedaría corta. Empecemos por el principio.
Lo primero que hará el papa cuando aterrice en la ciudad será personarse en el Palacio Real de Madrid para recibir la bienvenida de sus majestades el rey y la reina. Así, el pontífice conocerá de primera mano el mayor palacio real de Europa occidental, construido sobre el antiguo Alcázar de Madrid y destruido por un incendio en una noche tan simbólica como trágica: la Nochebuena de hace casi 300 años.
Igual de llamativa puede resultar, tanto para ti como para el papa, la visita a la Capilla Real del palacio, un lugar sagrado que consiguió su postal definitiva en el año 1748, gracias al arquitecto italiano Sacchetti y que forma parte de las pocas residencias oficiales de jefes de Estado que pueden visitarse. Durante la visita, y frente a su fachada norte, todas las miradas estarán obligadas a dirigirse hacia los Jardines de Sabatini, vestidos de amarillo y blanco para la ocasión. Aunque, como bien sabe todo madrileño, pasear por las antiguas caballerizas -aun sin la mencionada decoración- sigue siendo un plan igual de atractivo y castizo que completa cualquier tarde.
Después, un paseo por Madrid
Eso sí, no todos los lugares emblemáticos son palacios, grandes jardines, catedrales o cúpulas. Existen espacios que escriben la historia de una ciudad, como las plazas, y que además abren camino a los trayectos del pontífice sobre el famoso papamóvil.
Todavía hoy, plazas como la de Cibeles siguen siendo el epicentro de la vida social de una urbe. Allí, donde el sucesor de San Pedro oficiará misa, todavía resuenan las palabras que José Francos Rodríguez le dedicó en 1916 a uno de los edificios más importantes que la forman y que hoy es........
