La obligación de pensar
"La operación de tomar partido, de tomar posición a favor o en contra de algo, ha sustituido a la obligación de pensar. Es una lepra que ha tenido origen en los ambientes políticos y se ha extendido, a través de todo el país, hasta fagocitar casi la totalidad del pensamiento." — Simone Weil, Contra los partidos políticos, 1943.
Hay citas que envejecen y otras, simplemente, esperan su momento para volver a brillar con fuerza. La de Simone Weil pertenece a las segundas. Fue escrita en un contexto radicalmente distinto al nuestro, en una época de guerra y totalitarismos, y, sin embargo, cuesta leerla sin sentir que habla también de este tiempo. No porque anticipara las redes sociales, la polarización o el debate sobre el lawfare, sino porque supo identificar un fenómeno mucho más profundo: el instante en que dejamos de pensar para empezar a alinearnos.
Quizá por eso deberían interesarnos menos los resultados de las últimas encuestas sobre el lawfare que el hecho mismo de que hoy puedan formularse con absoluta naturalidad. Hace no tanto, una pregunta así habría sorprendido. Hoy apenas llama la atención. Hemos normalizado lo que hasta hace poco parecía impensable. Ese cambio, por sí solo, merece una reflexión. Y ese cambio dice algo sobre el estado de nuestra conversación pública.
El verdadero debate no es únicamente el lawfare, sino también el clima intelectual que permite que determinadas etiquetas acaben ocupando el lugar del análisis. Antes de leer, clasificamos. Antes de comprender, nos situamos. Antes incluso de escuchar, ya hemos decidido desde dónde vamos a hacerlo.
Hannah Arendt entendía que la política solo podía sostenerse mientras existiera un mundo común. No un mundo en el que........
