Huir de la IA es fácil. Encontrar las empresas que la sobrevivirán, rentable
El boom de los agentes de inteligencia artificial ha marcado el inicio de 2026. Las bolsas mundiales han registrado fuertes movimientos en sectores que hasta hace poco se consideraban refugios seguros de la economía digital. El software, ese gran motor del crecimiento bursátil de la última década, se ha convertido en el ojo del huracán.
El avance acelerado del desarrollo de la IA ha elevado el riesgo de disrupción de una multitud de modelos de negocio, acortando dramáticamente la vida útil esperada de muchos de ellos. La respuesta de los mercados ha sido rápida y, en muchos casos, indiscriminada: caídas abruptas en las cotizaciones de compañías tecnológicas que hasta hace poco se situaban en múltiplos de valoración envidiables.
Paradójicamente, quien mira los índices bursátiles europeos —y en especial el español— tiene la tentación de concluir que aquí no ha pasado nada relevante. Y en cierta medida así es: en el Ibex 35 o en otros índices continentales, las compañías con fuerte componente tecnológico no tienen un peso significativo. Pero esta calma aparente no debe confundirse con inmunidad. A nivel de empresas medianas y pequeñas, muchas compañías españolas están expuestas exactamente al mismo riesgo de disrupción que sus homólogas cotizadas en Wall Street o en Frankfurt.
Ante la incertidumbre, una parte relevante del capital institucional ha optado por lo más intuitivo: huir. Huir de la tecnología y refugiarse en modelos de negocio cuya existencia se remonta a décadas anteriores a la aparición de Internet. Las utilities, las empresas de distribución, los conglomerados industriales tradicionales han recibido flujos de inversión que en otro momento habrían parecido contra tendencia.
Esta estrategia tiene una lógica comprensible a corto........
