El inversor que no sabe qué hace en la mesa acabará siendo el plato
Una de las preguntas más importantes que puede hacerse un inversor es también la que casi nadie se hace: ¿de dónde viene la rentabilidad? O, dicho de otro modo: ¿por qué una empresa o un Estado estarían dispuestos a devolverme más dinero del que les di? Si no sabes responder a esto, no puedes diseñar una estrategia de inversión coherente. Estás jugando una partida sin conocer las reglas.
La respuesta, por suerte, no es complicada: Tu dinero es útil para otros. Las empresas lo necesitan para financiar proyectos que hoy no pueden cubrir con sus recursos propios —una fábrica; el pago a proveedores antes de cobrar a clientes; una expansión— y están dispuestas a pagarte por ello. Los Estados lo necesitan para gastar hoy más de lo que ingresan, con la idea de compensarlo en el futuro. La rentabilidad del inversor nace de esa utilidad. Si entiendes esto, entiendes casi todo lo que necesitas saber.
Veámoslo paso a paso para interiorizarlo. Cuando compras un bono, estás prestando dinero a una empresa o a un Estado. A cambio, el emisor se compromete a pagarte intereses y, al vencimiento, a devolverte el capital. La lógica es directa: tú prestas algo que necesitan, ellos te compensan. Y cuanto más tiempo dejes tu dinero trabajando para ellos, más ganarás. La variable tiempo es el motor de la rentabilidad.
Ahora bien, ¿qué pasa si cinco años es demasiado tiempo para ti? Para eso existe el mercado........
