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El "aparato ortopédico", los nervios en Vox y la ansiedad en el Gobierno

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18.04.2026

En una ocasión, hace ahora casi cincuenta años, un diputado que no es que fuera de ultraderecha, sino que era abierta, declarada y apasionadamente franquista, se enfrentó a la Presidencia de las Cortes. Lo hizo en una fecha muy señalada, el día del Pleno de la Reforma Política (16 de noviembre de 1976), cuando se debatía si aquello era una reforma, como mantenían los partidarios, o una ruptura con el régimen de Franco, como denunciaban los inmovilistas. El procurador en cuestión era Blas Piñar, que había presentado una enmienda a la totalidad porque consideraba que el proyecto auspiciado por el Rey Juan Carlos era "la sustitución del Estado nacional por el Estado liberal, y la liquidación de la obra de Franco". Visto con el tiempo, ese diputado de ultraderecha tenía toda la razón en su argumento, porque la reforma política supuso la demolición del franquismo.

Ya en democracia, Piñar llegó a ser diputado en el año 1979, escaño que utilizó para oponerse con contundencia a los estatutos de autonomía. En aquel pleno de 1976, el entonces procurador no solo se dirigió al hemiciclo para tratar de convencer a los 539 procuradores restantes para que votaran no a la reforma política, sino que se revolvió contra la Presidencia de las Cortes, regentada por Torcuato Fernández-Miranda, que además de presidente del Legislativo era el autor del borrador de la citada ley y que se había manifestado públicamente a favor de que saliera adelante.

Por eso, cuando estaba en el uso de la palabra desde la tribuna de oradores, Blas Piñar se enfrentó a él, pero lo hizo con infinitamente más talento........

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