Un corte de mangas que puede salirle caro a España
No hay un lado bueno de la historia. Básicamente, porque son los vencedores quienes la escriben desde un futuro más próximo o lejano. Negar el uso de las bases americanas de Rota y Morón a los EEUU para operaciones de guerra en Irán es puro presente y no obedece más que al cálculo de posibilidades que todo jugador maneja cuando apuesta. Sánchez ha decidido lo que ha decidido porque cree que su posición es ganadora en el corto plazo. No por los adjetivos que vaya a dedicarle a él y su Gobierno la Wikipedia del futuro.
¿Ganar el qué? Cabría la posibilidad de ser muy generosos en el análisis. Atribuir al presidente español una convicción moral y legalista fuera de lo común en el ámbito de las relaciones internacionales. Desde esta perspectiva buenista, que es la oficial, lo único que ganaría Sánchez es mantener limpia la conciencia y poder dormir tranquilo. España no abona un conflicto y queda al margen de él gracias a la sensatez y valentía de su presidente que, habiendo calibrado concienzudamente pros y contras, decide no sumarse a una ilegalidad cometida por EEUU e Israel. Un verdadero candidato al Premio Nobel de la Paz.
Pero la trazabilidad argumental de una decisión de este calibre no es tan sencilla ni tan desprendida. Cabe imaginar otro escenario. En esta segunda hipótesis, el portazo de Pedro Sánchez a Donald Trump proporciona ganancias de corte menos idealista. Lo hace simplemente porque actuando de esta guisa mantiene la cohesión de un gobierno de coalición dado a la trifulca en cuestiones relacionadas con lo militar. Pero también, y sobre todo, para afianzar la estrategia electoral del presidente español de actuar como némesis de Donald Trump. Un ir al choque permanentemente con él para movilizar ideológicamente a........
