Rajoy no es del Ku Klux Klan, pero se ha equivocado (¡y mucho!)
Lo de Mariano Rajoy con los franceses no tiene pase. Otra cosa distinta es que su columnita mundialista tras el partido España-Bélgica merezca que al expresidente se le atribuya prácticamente una militancia secreta al Ku Klux Klan. No tanto, ni tan poco.
Pero sucede que el error de partida, gravísimo, es suyo. Rajoy debería saber que el perfil socarrón que se gasta, y al que se aferra con gusto en sus colaboraciones periodísticas, no lo convierte en una versión gallega de Ricky Gervais. Y que sus palabras, sea cual sea el registro que él pretenda y el medio que utilice para difundirlas, serán siempre las de un expresidente de España, con la responsabilidad añadida que ello comporta.
Por eso, incluso atribuyéndole la mejor y más inocente de las intenciones, su afirmación sobre la selección gala ha de ser afeada. No vale resguardarse bajo el paraguas de la jocosidad que pretendidamente busca habitualmente en sus colaboraciones periodísticas. Dada su posición, Rajoy ni es ni puede ser un enfant terrible del humor políticamente incorrecto. Es historia institucional de España y sus palabras siempre van a pesar y a coger altura. Especialmente cuando, como en esta ocasión, su metedura de pata sea estratosférica.
Existe un escenario peor. Que Rajoy crea lo que ha escrito y que el texto no sea más que una traslación literal de su pensamiento y no un chiste que en su pluma y en su boca no tiene puñetera gracia.........
