menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Ni fondos buitre ni inquilinos bicho: los verdaderos motivos del problema de la vivienda

7 0
07.10.2026

El uso del lenguaje no es neutral; nunca lo ha sido. El discurso actual se simplifica y empobrece para conectar con las emociones. Busca etiquetas prefabricadas para convertir problemas sociales complejos en relatos de bandos. A esto se le llama encuadre léxico o 'framing': se selecciona una palabra específica para activar marcos mentales y provocar la reacción deseada.

Veamos dos ejemplos. Para algunos, los fondos ahora llevan el apellido de 'buitres' y los propietarios son ahora 'rentistas'. Para otros, los inquilinos de renta antigua son 'bichos'. Se trata de una calculada manipulación para apelar a impulsos emocionales básicos. Todos deberíamos negarnos a entrar en ese juego.

En la España de 2026 falta vivienda. Es un problema real, complejo y de difícil solución a corto plazo. Ojo, porque en la España de 2013 sucedía exactamente lo contrario: sobraba vivienda.

Pero soluciones, y en plural, existen. Eso sí, no nacen de las emociones o de la rebeldía adolescente, sino de análisis y respuestas maduras.

Para entender lo que ocurre hoy, conviene mirar atrás. Tras el estallido de la crisis inmobiliaria de 2008, cuando España llegó a producir cerca de 700.000 viviendas al año, más que Francia y Alemania juntas, el sector residencial quedó devastado. La práctica totalidad de los promotores quebró, la demanda desapareció y los desarrolladores de suelo quedaron igual o peor parados.

Promover vivienda parece un gran negocio; sin embargo, no lo es

A medida que la economía fue recuperándose, había miles de viviendas y mucho suelo sin vender. ¿Para qué urbanizar o promover nuevas viviendas cuando ambas sobraban? Poco a poco, ese 'stock' se fue absorbiendo hasta que finalmente se acabó.

Desde el lado de la oferta, construir es hoy mucho más caro que hace cinco o diez años. Primero la pandemia y después la invasión rusa de Ucrania provocaron un fuerte 'shock' inflacionario. Construir una vivienda costaba aproximadamente 700 €/m² en 2013, cerca de 900 €/m² en 2019 y ronda hoy los 1.500 €/m², sin incluir impuestos, tasas y gastos asociados. A ello se suma un suelo cada vez más escaso y más caro.

Promover vivienda parece un gran negocio. Sin embargo, no lo es. Si lo fuera, se estarían construyendo muchas más actualmente.

Problema de oferta y demanda

Por si fuera poco, nuestro país ha perdido más de la mitad de su fuerza laboral en la construcción desde 2008, mientras que gran parte de Europa la ha mantenido. Otra de las........

© El Confidencial