Las falsedades racistas del pacto andaluz
De todas las excusas y justificaciones que se oyen en el Partido Popular y sus entornos, la más inquietante es aquella que se felicita de la firma del pacto con Vox porque "el presidente Juanma Moreno ha sido pragmático". El pragmatismo como sinónimo de todo lo que se puede falsear en política. Por decirlo de una forma amable, recurramos a un maestro del humor absurdo, Jardiel Poncela, que fue quien comparó a los políticos con los cines de barrio: "Primero te hacen entrar y después te cambian el programa". Es evidente, como sostiene retóricamente el propio Juanma Moreno, que la política es diálogo, es entendimiento, acuerdo y pacto. Ni la política ni la democracia se podrían entender de otra forma.
En su imprescindible ensayo ' window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Sobre la libertad', John Stuart Mill dice de forma taxativa que "toda negativa a una discusión implica una presunción de infalibilidad y equivale a pensar que la verdad que se posee es la verdad absoluta". Por tanto, tiene razón el presidente andaluz cuando habla de diálogo y defiende una política sin cordones sanitarios, pero debe estar refiriéndose a un pacto distinto al que él ha firmado con los de Vox en Andalucía. Cuando se leen los 150 puntos del pacto andaluz, la única sensación que se tiene es la de que Juanma Moreno ha puesto su firma debajo del programa electoral de Vox. Dicho de otra forma: en lo único que ha cedido Vox ha sido en darle sus votos al presidente del PP andaluz para que vuelva a sentarse en el Palacio de San Telmo, una joya del barroco del intrigante duque de Montpensier, hoy presidencia de la Junta de Andalucía. A cambio de esos votos, el Partido Popular ha cedido en el programa político que la extrema derecha le ha pasado a la firma. Sin más.
El pragmatismo, por lo tanto, cuando se emplea como argumento para explicar estos trágalas, lo que pretende es que admitamos como normal que los políticos........
