Justicia en acción: cuando el Estado se defiende del Gobierno
Tres golfos se conocen de forma más o menos accidental. Como suele ocurrir con ciertas especies, se olfatean y reconocen rápidamente como tales; y tardan poco en identificar las posibilidades que se abren ante ellos si conciertan sus acciones chorras.
Uno de ellos ha alcanzado una posición prominente en el corazón del aparato gubernativo: actúa con vara alta como consejero delegado del partido que manda en España (una organización a la que han despojado de todos los mecanismos de control interno); controla las listas electorales; y, simultáneamente, le han entregado el ministerio que reparte más dinero y poder. Lamen sus botas grandes consorcios empresariales, gobiernos autonómicos y alcaldes. Además, posee la potestad de susurrar en la oreja del Jefe, que le presta gran atención por considerarlo uno de sus leales. Es el vicepresidente de hecho. Su debilidad es esa carísima adicción al puterío que domina su vida.
A él se suma un atorrante procedente del inframundo, disponible para toda clase de servicios. El típico Luca Brasi carpetovetónico. Con aspecto rudo y apariencia de patán, resulta ser el más avispado del grupo: es muy consciente de que pisarán terrenos pantanosos y desde el primer día lo graba todo. El tercer elemento es el típico sujeto desaprensivo y aprovechategui, extraído de La Escopeta nacional, que se mueve como pez en el agua en el mundo del comisionismo y los negocios oscuros que exigen poca inversión y mucha labia.
Se ponen manos a la obra y salta la ocasión de sus vidas: la pandemia. Con España confinada y aterrorizada, los controles legales abandonados y el mercado negro del material sanitario en pleno apogeo, el tráfico de mascarillas se convierte en un negocio tan fabuloso como el del whisky durante la Ley Seca. Luego ya vienen los contratos públicos amañados y otras corruptelas más tradicionales.
Hasta que el Jefe se asustó por la circulación de dosieres sobre las juergas puteriles del Capataz y este cayó en desgracia. El negocio,........
