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¿Qué sucederá cuando a la crisis de la vivienda se le sume una crisis económica?

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28.09.2026

Con toda su dureza, el caso de Maricarmen es un ejemplo de manual de cómo en política se instrumentalizan las situaciones particulares para marcar agenda durante unos días. Sumar y su entorno han conseguido marcar perfil propio propinándole una bofetada al PSOE en la cara de Ayuso. El PSOE sólo puede echar balones fuera señalando también a Almeida y Ayuso, para que nadie se acuerde de que la legislación que ha servido para proceder a este desahucio -como a todos los que ha habido hasta ahora- es obra suya. No cambiaron esa legislación en tres décadas, y solo 2026, en tiempo de descuento preelectoral, se avienen a considerar las enmiendas de la pérfida derecha (por supuesto solo las de Junts).

El efecto boomerang de la ley de vivienda

Como el problema de la vivienda solo se puede solucionar a largo plazo, esto va de retratar a los demás, como reconocieron en el propio PSOE, hacer de la vivienda un campo de batalla cultural frente a Sumar y ya en segundo plano frente a la derecha.

Pero en los frentes de batalla lo que queda es desolación y destrucción. La construcción va a cuentagotas y la ley de vivienda ha sido un fracaso. ¿Para qué una ley nacional si ahora no paran de repetir que las competencias son de las comunidades autónomas?

Pues porque cuando se aprobó la ley, se pensó que en 2026 esa batalla estaría ganada.

¿Para qué una ley nacional si ahora no paran de repetir que las competencias son de las comunidades autónomas?

La estrategia consistía en capitalizar el descontento, volverse protagonistas en la solución de un tema que empezaba a doler seriamente a la sociedad y llevar al ministerio a asesores dogmáticos, los "Vienna Boys", que asumían las tesis de la extrema izquierda y proponían arreglar el problema gracias a una mezcla de recetas que pensaban copiar de otros lugares de forma acrítica. Una mezcla entre medidas intervencionistas del mercado (topes de alquiler, declaración de zonas tensionadas y una manera de proteger a las personas vulnerables) y al mismo tiempo, una estrategia de búsqueda de financiación en los propios mercados de un producto: la vivienda protegida.

Sin embargo, ambas patas del plan -la regulatoria y la financiera- no terminan de funcionar. Los resultados son escleróticos porque 1) a falta de una gran cama de vivienda social, quienes buscan vivienda en el mercado intervenido se enfrentan a condiciones draconianas, 2) nadie en su sano juicio le alquila hoy una vivienda a una persona vulnerable, 3) El rédito económico que supone la vivienda protegida como producto financiero, junto con los potenciales riesgos de impago y las señales que se les da a esos mismos mercados con decretos antidesahucios, lo hacen poco atractivo para los fondos de inversión. Quizás el problema del plan sea que existen en el mercado otros miles de productos financieros que, como el oro, dan unos beneficios en un mes superiores a los que estos........

© El Confidencial