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Morir de éxito

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17.05.2026

Gabriel Tortella, el historiador económico, comentó en alguna ocasión que el Estado de bienestar había muerto de éxito. Su análisis partía de una realidad indiscutible. Europa, durante las tres décadas que van entre 1945 y 1975, sufrió una transformación sin igual en términos de prosperidad material, aunque también —habría que decir— una explosión ética de la mano de la consolidación de la democracia a través de una extensión sin precedentes de los derechos civiles.

Los franceses han llamado a ese periodo Les trente glorieuses, un largo espacio temporal —tres décadas— de alto crecimiento económico. Los alemanes lo han denominado Wirtschaftswunder (milagro económico), mientras que para los italianos, en la misma línea, los 30 años fueron los del miracolo economico. No sólo Europa disfrutó de ese periodo de bienestar, también Corea del Sur o Japón sufrieron intensas transformaciones gracias a un proceso de industrialización sin precedentes que puso fin a la agricultura como motor del desarrollo humano. Durante esas tres décadas, Seúl y Tokio levantaron un formidable Estado de bienestar —con algunas diferencias respecto de Europa— impulsado tanto por la derecha como por la izquierda. Algunos lo han llamado pacto social y otros contrato social, pero en el fondo es la misma idea. Los gloriosos años están ahí.

No fue el caso de España, que se sumó muy tarde a cambios tan trascendentales en las estructuras económicas y sociales europeas. Como se sabe, no fue hasta 1959, dos décadas después de acabada la guerra, tras el fracaso del régimen autárquico de la dictadura, cuando España comienza a modernizar sus estructuras económicas al abrigo del Plan de Estabilización, pero la crisis petrolífera de 1973 —aunque ya a finales de los 60 el modelo productivo daba señales de agotamiento— truncó de forma radical esa tendencia. Sólo a partir de 1986, cuando España se adhiere a la UE, se reanuda la convergencia con Europa. Las numerosas crisis económicas y financieras que se han producido desde entonces por la mutación de un capitalismo industrial al financiero, sin embargo, han frenado ese proceso, pero aun así las transformaciones son innegables.........

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