La gran estafa del gran charlatán
Es conocido, frente a lo que sostiene la leyenda popular, que Roma no fue destruida por extranjeros, sino que su demolición fue obra de los bárbaros que tenía dentro. Donald Trump está en ello. Todavía no lo ha conseguido, pero si no ceja en el empeño, estará más cerca de alcanzar sus objetivos.
Sin embargo, no lo logrará. La democracia americana es más fuerte de lo que representa el presidente de EEUU y, antes o después, el país de Jefferson, Lincoln y de Franklin D. Roosevelt se tomará la revancha para superar uno de sus periodos más oscuros en sus 250 años de historia. Sólo comparable a la época de Buchanan, en el siglo XIX, y a la de Nixon, ya en el siglo pasado. Dos mentirosos compulsivos que dejaron a su país postrado y con un grado de confrontación interna desconocido hasta entonces. El primero, como Trump, además de poner los cimientos de la horrorosa guerra civil de EEUU mediante la intolerancia y la arrogancia, quiso comprar Cuba para satisfacer la demanda de los esclavistas de los estados del sur, mientras que el segundo demostró al mundo que se podía llegar a la Casa Blanca con embustes y patrañas. Dimitió en medio de una formidable agitación social contra sus políticas.
Albert Camus, en su discurso de aceptación del Nobel de Literatura, expresó con lucidez la reacción cívica a esos tiempos aciagos —hay quien habla de Ilustración oscura— que de vez en cuando brinda la política en muchas partes del mundo, no sólo en EEUU. “Indudablemente”, dijo en 1957 en Estocolmo, “cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga”.
El mundo, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, es más inseguro, más agresivo y, sobre todo, menos confiable
Donald Trump, como se ha dicho, está en ello. Sin aliados significativos, más allá de contar con la colaboración interesada de un personaje desalmado como es Netanyahu, y sin un plan ni objetivos creíbles en Irán, pretende embarcar al mundo en sus guerras, que no son sólo militares, son también culturales y económicas. Se puede decir, de hecho, que hay un antes y un después en el planeta desde su regreso a la Casa Blanca debido a la enorme capacidad desestabilizadora —y destructiva— que tiene EEUU respecto del orden mundial.
El mundo, desde el regreso de Trump, es más inseguro, más agresivo y, sobre todo, menos confiable. No es poco en poco más de un año. En ese tiempo, EEUU se ha peleado con sus socios tradicionales, ha legitimado a Putin y todo lo que representa el presidente ruso y, en general, ha puesto en valor las políticas autoritarias y........
