El riesgo que corremos
Ser de una familia con varias generaciones en Melilla y sentir, pese a que no es el primer episodio (ni el último) y por ello no sorprende, lo que viene sucediendo desde hace semanas, nubla el alma, ensombrece el espíritu, pero afianza la voluntad desde la serenidad. Una voluntad que emana de la historia y el derecho. Para nosotros no hay debate, por más que se intente establecer, acerca de nuestra identidad y pertenencia; esa razón no decayó ni decaerá nunca: somos una parte de la España periférica, ya casi insular, norteafricana por la geografía y europea en lo jurídico y administrativo, su frontera sur.
No aspiramos a ser ciudadanos españoles de excepción, tampoco una anomalía ni un problema a resolver, tan solo melillenses, como ceutíes, que transcurren su ciclo vital en esa alternancia de luces y sombras que es realmente la normalidad en el existir. Quizás no supimos establecer una estructura sólida en lo económico, que previene el futuro, pero en lo social y teniendo en cuenta........
